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reportaje · Salud bucal
Recesión de encías después de los 40

Si te dijeron que tu recesión de encías “solo se puede monitorear”, hay algo que casi nadie te explica

Lo mismo que descubrió Lourdes la madrugada que decidió no operarse: tiene que ver con el material del que están hechas tus encías.

Carmen Herrera ·  Lectura de 3 minutos

Si llegaste hasta aquí después de leer la historia de Lourdes, seguramente algo te sonó demasiado a lo tuyo.

El mismo diagnóstico. La misma frase de “solo se puede monitorear”. El mismo presupuesto de injerto guardado en un cajón. Y la misma sensación de haber hecho todo bien durante años para terminar igual.

Lo que le pasó a ella no tiene nada de raro. Le pasa a miles de mujeres en México cada año, y casi siempre por la misma razón. La razón que aquel dentista alemán le resumió en una sola pregunta, y que el dentista mexicano de toda la vida casi nunca menciona.

De qué están hechas realmente tus encías

Tus encías son, en su gran mayoría, colágeno. Esa es la proteína que las mantiene firmes, gruesas y bien pegadas al diente. No es un adorno del cuerpo: es el material con el que están construidas.

Y a partir de los 30, tu cuerpo fabrica cada año menos. Para los 50, produces bastante menos del que hacías a los 25. No por algo que hiciste mal, sino por la edad, igual que tu piel y tus articulaciones.

Eso fue lo que el Dr. Weber le explicó a Lourdes en treinta segundos. Y lo que, en 22 años, su dentista de siempre nunca le mencionó.

Por eso te puedes cepillar perfecto, usar el hilo tres veces al día y comprar el enjuague más caro, y aun así ver cómo la encía se sigue adelgazando. El cepillo limpia. No reconstruye lo que el cuerpo dejó de producir.

Lo que Lourdes empezó a usar cada noche

Es lo mismo que encontró ella a las dos de la mañana, después de descartar las pastas, los enjuagues y los cepillos carísimos que ya conocía. Se llama Encivital.

Es un polvo finísimo, casi como talco. Mojas el cepillo, lo haces girar sobre el polvo y cepillas con cuidado a lo largo de la línea de la encía. Dos veces al día. Treinta segundos. La primera cosa de tu rutina que, en lugar de solo limpiar, le lleva al tejido el material del que está hecho, directo a donde lo necesita.

Péptidos de colágeno tipo I + Hidroxiapatita

El mismo tipo de colágeno del que están hechas tus encías, en partículas pequeñas para aplicarse directo en la línea de la encía durante el cepillado. La hidroxipatita se usa para la sensibilidad dental y reconstrucción. 

Esto es lo que nos cuentan otras mujeres como tú

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Tengo 59 años y pensé que ya no había vuelta atrás. Se me quitaron esas molestias al cepillar en la mañana. Ya no tapo la boca cuando me río con mis amigas. Mi nueva rutina fija.

— Consuelo H.
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Lo vi en un anuncio y lo dejé en favoritos como dos semanas. Noté el cambio sobre todo en los colmillos, que eran los peores. Por primera vez en años tengo esperanza con mis encías. Muy agradecida con la marca.

— Isabel F.

“¿Y esto reemplaza a mi dentista?”

No. Es lo que tu dentista nunca te dio.

Igual que Lourdes, sigue yendo a tus revisiones y a tus limpiezas, y si te recomienda un tratamiento, escúchalo. Encivital no quita nada de lo que ya haces. Se suma. Es el cuidado diario que faltaba en una rutina que, hasta hoy, solo limpiaba pero no le devolvía nada al tejido.

El pack que Lourdes mencionó al final

Es el mismo que ella encontró, y la razón por la que se decidió esa madrugada sin pensarlo más:

Lo que llevas hoy

  • Polvo de colágeno encivital, el que usó Lourdes sus primeros meses
  • Cepillo de bambú incluido
  • Envío gratis a toda la República
  • Garantía de devolución 90 días

La disponibilidad y el descuento pueden cambiar. Revisa en la página si el pack sigue activo.

Cero riesgo para ti

Si en 90 días no notas mejora en tus encías, sensibilidad y cuidado dental. Te devolvemos el dinero.

Lourdes se dio una noche. Date tú la tuya

Ella estuvo a punto de pagar el injerto. En vez de eso, una pregunta hecha en el lugar menos esperado le abrió otra puerta. Tú ya leíste su historia, ya entiendes el porqué, y ya sabes lo que ella usó.

Llevas años cuidando tus dientes. Es hora de empezar a cuidar el tejido que los sostiene, con el material del que está hecho. Treinta segundos al día.

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Este es contenido publicitario y no un artículo de noticias ni una valoración médica.